La irrupción de las tecnologías digitales ha transformado profundamente las dinámicas sociales, económicas, culturales y educativas a nivel global. En este contexto, uno de los fenómenos más notorios ha sido la creciente exposición temprana de niños y niñas en etapa preescolar y básica a dispositivos como tablets, teléfonos, videojuegos y computadoras. Este fenómeno plantea una serie de preguntas sobre cómo estas herramientas influyen en su desarrollo cognitivo, emocional y escolar, considerando además las condiciones sociales, contextuales, políticas y económicas que determinan su uso.
Desde el ámbito social, se observa una creciente dependencia de las tecnologías en la vida cotidiana. Los hogares incorporan dispositivos digitales no solo como herramientas de comunicación, sino también como formas de entretenimiento y aprendizaje. En muchas familias, especialmente en aquellas donde ambos padres trabajan o hay limitaciones de tiempo, los dispositivos tecnológicos actúan como recursos de apoyo para entretener o calmar a los niños. En este contexto, la tecnología se convierte en una extensión del entorno familiar. (Pérez et al. 2021)
Además, los cambios en las restricciones de espacio para el juego físico han provocado que niños y niñas pasen más tiempo en espacios cerrados, donde los dispositivos digitales representan una alternativa más accesible. Esta realidad se ha profundizado aún más con eventos recientes como la pandemia por COVID-19 donde se encontró, según Gaboto et al. (2020) que “Ha habido un aumento considerable en el número de usuarios diarios de juegos digitales, las redes sociales y las plataformas de streaming”, que ha obligado a una digitalización forzada del entorno educativo y familiar, exponiendo incluso a los más pequeños a rutinas tecnológicas prolongadas.
“El uso de los dispositivos móviles ha pasado a ser un instrumento de acompañamiento de las actividades cotidianas de los niños y no como instrumento de mera necesidad y el impacto que ha generado en la sociedad actual, que favorece que cada vez sea mayor la preocupación por la influencia que pueden ejercer estas nuevas tecnologías específicamente los dispositivos móviles” (Ruvalcaba et al. 2015).
Desde un enfoque contextual, también es importante reconocer las diferencias en el acceso, uso y apropiación de la tecnología según el entorno socioeconómico. En sectores con mayores recursos, los niños suelen tener acceso a dispositivos de última generación, contenidos educativos de calidad y supervisión adulta informada. En cambio, en contextos más vulnerables, el acceso a la tecnología suele ser más limitado o menos guiado, lo que puede implicar una mayor exposición a contenidos de baja calidad, publicidad o entornos digitales poco adecuados.
Desde la perspectiva política, diversos gobiernos han incorporado políticas de inclusión digital que promueven el acceso temprano a la tecnología como estrategia para cerrar brechas educativas y sociales. En América Latina, por ejemplo, programas como “Conectar Igualdad” (UNICEF, 2021) en Argentina o “Plan Ceibal” en Uruguay han distribuido dispositivos tecnológicos a estudiantes desde la educación inicial. Sin embargo, estas políticas, si bien bienintencionadas, no siempre han venido acompañadas de una formación sólida para padres y docentes sobre el uso pedagógico y saludable de las tecnologías en la infancia.
En términos económicos, el mercado digital infantil se ha expandido de manera exponencial. La industria del entretenimiento y los desarrolladores de aplicaciones educativas han identificado a los niños como un público objetivo lucrativo. Como resultado, se han multiplicado los contenidos diseñados para captar su atención, con lógicas de consumo que priorizan la interacción constante antes que la calidad del aprendizaje. Esto puede derivar en una sobreestimulación temprana o en hábitos de consumo digital poco saludables, con consecuencias en el desarrollo de la atención, el lenguaje o la interacción social.
La exposición temprana a la tecnología no es en sí misma positiva o negativa. Sus efectos están mediados por múltiples factores: el tipo de contenido consumido, la duración del uso, el contexto familiar, la presencia o ausencia de adultos sobre el contenido y la normalización que promueve su uso. Si bien el acceso a herramientas digitales puede fortalecer habilidades cognitivas y prepara a los niños para los desafíos de un mundo digitalizado, también puede generar efectos contrarios cuando no se utiliza adecuadamente.
Diversos estudios han encontrado correlaciones entre un uso excesivo o mal orientado de dispositivos digitales en edades tempranas con problemas como “afectación en las relaciones interpersonales, conductas agresivas, impulsivas, egoístas , violentas , lo que desencadena bajo rendimiento académico” (Aveiga et al. 2018). Por el contrario, otros trabajos muestran que, con mediación adecuada y contenidos de calidad, la tecnología puede ser una aliada en procesos de aprendizaje, motivación y estimulación cognitiva.
En este escenario, la complejidad del fenómeno requiere una mirada que considere no sólo el impacto individual de la tecnología sobre el niño, sino también las condiciones sociales, económicas y políticas que enmarcan su uso. Comprender cómo estos factores interactúan es esencial para diseñar intervenciones y orientaciones que sirvan tanto en el ámbito familiar como escolar.
Objetivo general:
- Analizar de qué manera la exposición temprana a tecnologías digitales influye en el desarrollo cognitivo y el desempeño escolar de niños en etapa preescolar y básica, considerando los factores sociales, contextuales, políticos y económicos que median esta relación.
Objetivos específicos:
- Identificar los principales dispositivos tecnológicos y contenidos digitales a los que están expuestos niños en edad preescolar y básica en distintos contextos socioculturales.
- Describir los efectos positivos y negativos documentados en la literatura respecto al uso temprano de tecnología en el desarrollo cognitivo infantil.
- Evaluar las diferencias en el desempeño escolar entre niños con distintos niveles y tipos de exposición tecnológica, con base en antecedentes científicos actuales.
Bibliografía
- Aveiga, V., Ostaiza, J., Macías, X., & Macías, M. (2018). Uso de la tecnología: entretenimiento o adicción. Revista Caribeña de Ciencias Sociales.
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/9682110.pdf
- Gavoto, L., Terceiro, D., & Terrasa, S. A. (2020). Pantallas, niños y confinamiento en pandemia: ¿Debemos limitar su exposición? Evidencia, Actualización en la Práctica Ambulatoria.
https://www.evidencia.org/index.php/Evidencia/article/download/6897/4478
- Pérez, J., & Castillo, M. (2021). Impacto de la exposición temprana a pantallas y dispositivos electrónicos en el desarrollo cognitivo y psicosocial de los niños. Revista Universidad Gremial de Colombia. https://universidadugc.edu.mx/ojs/index.php/rugc/article/view/54
- Ruvalcaba, M. M., Arámbula, R. E., & Castillo, S. G. (2015). Impacto del uso de la tecnología móvil en el comportamiento de los niños en las relaciones interpersonales. Educateconciencia. https://tecnocientifica.com.mx/educateconciencia/index.php/revistaeducate/article/download/330/1129
- UNICEF. (2021). Políticas digitales en educación en América Latina: Tendencias emergentes en contexto de pandemia y perspectivas de futuro. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. https://www.unicef.org/lac/informes/politicas-digitales-educacion-america-latina-tendencias-emergentes

Organización de ideas: 6,8
Comprehensión: 6,4
Contenido: 6,4
Aspectos formales: 6,4
Nota ponderada 6,5
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Comprehensión: 6,5
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