La pandemia del COVID-19 impuso una ruptura drástica en los espacios de socialización de los estudiantes chilenos. Al trasladarse la educación a una modalidad virtual, se produjo un desanclaje no solo físico, sino también simbólico, que impactó profundamente el sentido de pertenencia y la construcción identitaria de estos estudiantes.
La revisión teórica expuesta previamente ofrece conceptos clave para comprender cómo la experiencia post-pandémica pudo afectar el desarrollo de habilidades emocionales y sociales en estudiantes chilenos. En consiguiente, nos dedicaremos a explicar de qué manera estos efectos negativos se han manifestado para estudiantes que finalizaron sus estudios de enseñanza media durante el confinamiento, haciendo una transición inmediata a la educación superior una vez que se levantaron los mandatos a encierro.
Ahora, al aterrizar los conceptos analizados anteriormente al caso abordado, emergen desafíos que no quedan resueltos simplemente exponiendo las teorías, sino que pueden ser problematizadas en un contexto marcado por la ruptura de hábitos, espacios y relaciones significativas.
Por un lado, la identidad social urbana descrita por Varela y Pol (1994), la cual plantea que el entorno físico (la escuela, el barrio, los espacios comunes) no solo organiza la vida social, sino que brinda estabilidad al self al darle un referente concreto en donde anclar significados, memorias y pertenencias. Ahora bien, durante la pandemia, estos entornos fueron alterados para los estudiantes, quienes perdieron temporalmente el acceso a estos espacios de interacción. El impacto no fue sólo práctico, sino que también afectó la dimensión subjetiva, la experiencia de no poder “habitar” la universidad, de no apropiarse de ella como un lugar significativo para la socialización, contribuyó a oscurecer la sensación de pertenecer a una comunidad educativa.
En este sentido, la ruptura temporal de la experiencia educativa plantea problemas no resueltos en la bibliografía, como la capacidad de adaptarse a entornos virtuales para la socialización y la creación de sentido de comunidad. El hecho de que las investigaciones existentes parten de contextos donde la dimensión espacial era asumida como dada, abre a la interrogante: ¿Qué ocurre cuando la categoría de entorno significativo pierde su referente físico y se convierte meramente en una experiencia digital?
En conjunto con lo teórico, vemos que a partir de los hallazgos realizados previamente, este impacto, además de lo subjetivo, se manifiesta a través del bienestar mental general de los estudiantes, o en el caso de esta investigación, la pérdida del bienestar mental. Creemos que esta misma pérdida atribuida al cambio de una modalidad presencial común hacia una modalidad virtual produjo la demanda por un proceso de reconstrucción del bienestar mental a través de la psicología, que debido a la magnitud de este impacto negativo, no logró completarse para la llegada e inducción al espacio universitario, convirtiéndose en un proceso acelerado en donde finalmente se vieron afectados los estudiantes.
Con esto, nos referimos a como la incapacidad de poder formar una identidad social urbana sustentada por la interacción y el alto que impuso la modalidad virtual a un desarrollo óptimo de habilidades emocionales y sociales culminó en una mala experiencia de transición hacia la educación superior, resultando este en un proceso caracterizado por altos niveles de estrés, ansiedad y en ciertos casos, la pérdida total de la vocación debido a una inseguridad de poder encajar en el estilo de vida y las demandas de una carrera universitaria.
Otro aspecto que se aprecia con respecto al bienestar mental general de los jóvenes en el proceso de transición hacia la educación superior se basa en el aprendizaje a través del enfoque sociocultural que plantea Vygotsky (1978). Como se menciona anteriormente, este tipo de aprendizaje se da de misma manera gracias a la interacción social que sostiene un infante con aquellos sujetos presentes en su entorno y tendrá consecuencias en las habilidades socioemocionales internas que presenta el mismo infante ya en etapas de vida más avanzadas, como lo es la adolescencia.
Nos resulta importante este conocimiento, pues decimos que las habilidades socioemocionales, al pasar por una etapa tan importante como lo es la adolescencia, en donde cada evento que toma lugar en la misma impacta inevitablemente a la persona, y esto acompañado de un sistema educacional que toma una metodología drásticamente diferente y arrebata a un joven de la interacción con sus pares, culmina en lo que se considera un mal desarrollo de estas habilidades que le perseguirán hasta su llegada a la universidad. Por ende, el joven presenta problemas habitando este espacio ya que se ve distanciado de lo que sería la cultura universitaria, la cual también sufre de cambios durante la pandemia.
Si bien, en la revisión de antecedentes investigativos realizada anteriormente no se crea esta conexión con lo que nos dice la teoría existente, podemos ver como los hallazgos realizados por las mismas coinciden en cuanto a como la modalidad online y el aislamiento afectan la salud mental al nivel de lo social y emocional. Podemos tomar como ejemplo el primer estudio revisado, denominado Lack of Social Interaction in Online Classes During COVID-19 (Mater J.(2022), el cual nos habla de esta sensación de aislamiento y soledad que se produce durante el periodo de clases online o podemos referenciar el estudio sobre los Efectos de la pandemia en el bienestar socioemocional de los niños y adolescentes en Chile (Izquierdo, et al., 2023), que nos habla de una preferencia por la modalidad presencial como fuente principal de interacción, y como el cambio de esta modalidad a una online afecta el desarrollo afectivo generando estrés y desagrado en niños y adolescentes chilenos. A partir de solo estos dos ejemplos, podemos presenciar esta conexión entre lo que postulan los autores en sus teorías psicológicas y cómo esto se manifiesta de manera más directa y evidente a partir de los antecedentes obtenidos.
En síntesis, esta discusión plantea que la crisis sanitaria no sólo alteró temporalmente la experiencia académica, sino que puso en cuestión los elementos que hacen posible la internalización de un sentido de comunidad y de una identidad social basada en la experiencia de compartir un espacio. Al cambiar estos elementos, emergen desafíos tanto para la investigación como para las instituciones educativas, donde surge un reto de imaginar e implementar estrategias que restituyan y fortalezcan la dimensión socioemocional de la experiencia estudiantil en una realidad donde lo digital y lo físico deben convivir para darle sentido al acto de habitar un lugar y habitarse a uno mismo.
Referencias
Izquierdo, S., Granese, M., Maira, A. (2023). Efectos de la pandemia en el bienestar
socioemocional de los niños y adolescentes en Chile y el mundo. Economía y Políticas públicas. n°647, 1-30. https://static.cepchile.cl/uploads/cepchile/2023/03/pder647_granese_etal.pdf
Mater J.(2022). Lack of Social Interaction in Online Classes During COVID-19. Journal of
Materials and Environmental Science. Vol.13,(2), p.185-196.
https ://www.jmaterenvironsci.com/Document/vol13/vol13_N2/JMES-2022-13015-Azmat.pdf
Valera, S. & Pol, E. (1994). El concepto de identidad social urbana: una aproximación entre la psicología social y la psicología ambiental. Anuario de Psicología, (62), 5-24. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2946898
Vygotsky, L. (1978). Mind in Society: &e development of higher psychological processes. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Vygotsky, L. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Grijalbo.

Organización de ideas: 7
Comprehensión: 6,6
Contenido: 6,6
Aspectos formales: 6,9
Nota ponderada 6,7