{"id":295,"date":"2025-06-16T18:01:34","date_gmt":"2025-06-16T22:01:34","guid":{"rendered":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/?p=295"},"modified":"2025-06-28T15:35:26","modified_gmt":"2025-06-28T19:35:26","slug":"edicion-sintesis-teorica-la-influencia-de-las-redes-sociales-en-la-normalizacion-de-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/2025\/06\/16\/edicion-sintesis-teorica-la-influencia-de-las-redes-sociales-en-la-normalizacion-de-la-violencia\/","title":{"rendered":"Edici\u00f3n s\u00edntesis te\u00f3rica: &#8220;La influencia de las redes sociales en la normalizaci\u00f3n de la violencia&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p>Como se ha mencionado anteriormente la violencia ha experimentado una serie de transformaciones, diversific\u00e1ndose y expandi\u00e9ndose, especialmente entre los j\u00f3venes. En este contexto, las tecnolog\u00edas digitales han emergido como espacios claves de reproducci\u00f3n, representaci\u00f3n y normalizaci\u00f3n de pr\u00e1cticas violentas. Desde una perspectiva psicosocial, es necesario comprender c\u00f3mo estos espacios no solo son utilizados para difundir contenido, sino que tambi\u00e9n moldean las identidades, relaciones e interacciones cotidianas de los individuos, especialmente los j\u00f3venes, lo que da paso a la reproducci\u00f3n de pr\u00e1cticas de violencia. Esta problem\u00e1tica es de suma importancia, la exposici\u00f3n tan constante a la violencia digital ante una poblaci\u00f3n especialmente vulnerable a esta como lo es la poblaci\u00f3n joven puede tener un impacto considerable en su desarrollo, en sus relaciones y en lo que consideran socialmente aceptable o no.<\/p>\n\n\n\n<p>La psicolog\u00eda social ha demostrado que los procesos de socializaci\u00f3n se ven influenciados por los entornos culturales y medi\u00e1ticos. Seg\u00fan Bandura (1977), los individuos aprenden comportamientos observando a otros en su entorno, especialmente si las conductas son reforzadas o no tienen castigo. Este aprendizaje, lo denomina \u201caprendizaje vicario\u201d, el cual aplicado al contexto de las tecnolog\u00edas digitales, permite comprender c\u00f3mo la violencia en las redes sociales se normaliza mediante su constante exposici\u00f3n y la falta de consecuencias visibles que puedan mitigar la internalizaci\u00f3n de sus formas. El momento en que los j\u00f3venes ven actos violentos que no son penalizados (o incluso celebrados) en l\u00ednea, es cuando se eleva la probabilidad de que comprendan estos actos como menos da\u00f1inos y aceptables como formas de interacci\u00f3n entre personas..<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la teor\u00eda de la identidad social de Tajfel y Turner (1979), la c\u00faal explica c\u00f3mo los sujetos se categorizan con quienes se identifican, es decir, c\u00f3mo se forman grupos por identificaci\u00f3n, plantea donde se van adoptando las normas, valores y comportamientos de ese grupo. Est\u00e1 teor\u00eda contiene tres procesos psicosociales que son la comparaci\u00f3n, la categorizaci\u00f3n social y la identificaci\u00f3n, que act\u00faan en conjunto y hacen referencia a la manera que percibimos a los otros y a nosotros mismos. La relevancia de esta teor\u00eda recae en su capacidad para explicar c\u00f3mo los j\u00f3venes, al integrarse en comunidades en l\u00ednea, pueden internalizar las normas de violencia que se mantienen y se promueven en estos medios digitales, reforzando as\u00ed la normalizaci\u00f3n de estas pr\u00e1cticas y reglas nocivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender c\u00f3mo las tecnolog\u00edas digitales han influido en la normalizaci\u00f3n de la violencia, es necesario reconocer que las personas construyen y, al mismo tiempo, son construidas por la realidad social. Existe una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica en la que tanto los sujetos como el entorno social se moldean mutuamente (Berger &amp; Luckman, 1966\/2003), es decir, que las personas y la realidad social forman un conjunto donde ambos se van moldeando. Como se\u00f1ala Costas (s.f) , el lugar que ocupan en la estructura social, y las experiencias concretas con las que se enfrentan a diario influyen en su forma de ser, su identidad social y la forma en que perciben la realidad social. En el caso de los j\u00f3venes, el entorno digital se convierte en un espacio habitual donde participa activamente en la construcci\u00f3n mutua. Comprendemos entonces que esta conexi\u00f3n e intercambio constante entre el individuo y el entorno digital refuerza la idea de que las redes sociales no son utilizadas y comprendidas \u00fanicamente como herramientas de comunicaci\u00f3n, sino como espacios activos y din\u00e1micos que influyen de manera concentrada en la percepci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de la violencia en todas sus formas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Las representaciones sociales refieren a formas de conocimiento elaboradas y compartidas al interior de un grupo&nbsp; que participa de pr\u00e1cticas sociales comunes y que tiene una determinada inserci\u00f3n en la estructura social\u201d (Moscovici, 1984; Jodelet, 1986, como se cit\u00f3 en Costas, s.f).&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esto permite comprender c\u00f3mo los j\u00f3venes internalizan nociones de violencia a trav\u00e9s de contenidos audiovisuales como son los videos, memes y publicaciones que normalizan agresiones, que al estar en plataformas de consumo cultural masivo como TikTok, Instagram, YouTube, entre otras plataformas, transforman estas acciones violentas en aceptadas e incluso deseadas, afectando en la noci\u00f3n de lo que es considerado violento. Cuando estas representaciones se difunden sin cr\u00edticas y sin estar bajo condiciones \u00e9ticas y educativas, se conduce a un proceso de desensibilizaci\u00f3n, en el que las conductas que son violentas pierden el peso negativo y son vistas como parte de la realidad digital. La desensibilizaci\u00f3n se define como una reducci\u00f3n en la respuesta emocional o psicol\u00f3gica a un est\u00edmulo, en este caso, la violencia, debido a la exposici\u00f3n repetida (Funk et al., 2004). Este proceso es particularmente preocupante en el contexto digital, donde la exposici\u00f3n es continua y, a menudo, sin filtro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta aproximaci\u00f3n toma relevancia cuando se manifiesta directamente en el primer objetivo espec\u00edfico de nuestra investigaci\u00f3n, que busca reconocer c\u00f3mo la violencia es representada y difundida en las tecnolog\u00edas utilizadas por los j\u00f3venes en Chile. En este sentido, Flores y Browne (2017) se\u00f1alan que el &#8220;nivel de uso por las nuevas generaciones chilenas alcanza una trascendencia tal que reconfigura sus procesos identitarios y sus paradigmas relacionales&#8221; (p. 147). Esto implica que las redes sociales, y las tecnolog\u00edas digitales en general, no sirven \u00fanicamente como herramientas de comunicaci\u00f3n, sino que funcionan tambi\u00e9n como espacios en los que los j\u00f3venes construyen y reafirman sus identidades y modos de relacionarse. De esta manera, se establece un entorno que puede amplificar o eliminar las manifestaciones de violencia de g\u00e9nero tanto expl\u00edcitas como simb\u00f3licas (Flores &amp; Browne, 2017), lo que sugiere que la representaci\u00f3n de la violencia puede ser normalizada o incluso en algunos casos invisibilizada por las propias din\u00e1micas de estas plataformas. El estudio de Flores y Browne (2017) destaca la necesidad de analizar la especificidad del contexto chileno, entendiendo como la reconstituci\u00f3n identitaria y relacional de los j\u00f3venes chilenos dentro del espacio digital golpea directamente en c\u00f3mo la violencia es recibida y transformada en cotidianidad, lo que justifica la pertinencia de este objetivo de investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a los modos espec\u00edficos de violencia en redes sociales hacia comunidades marginadas y especialmente vulnerables, la comprensi\u00f3n del estigma resulta fundamental. Se entiende al estigma como la reducci\u00f3n del individuo a un ser anormal, diferente y desacreditado, siendo el individuo estigmatizado un otro diferente al individuo normal y completo, esta diferencia de lo que es considerado normal puede causar rechazo, exclusi\u00f3n y discriminaci\u00f3n (Goffman, 1963\/2006), la difusi\u00f3n de contenidos a traves de redes sociales no solo puede perpetuar esta diferencia, sino tambi\u00e9n, de la mano de esto, puede intensificar la discriminaci\u00f3n y la violencia simb\u00f3lica. La teor\u00eda de Goffman (1963\/2006) provee un marco conceptual crucial para entender c\u00f3mo el estigma se amplifica en el entorno digital, llevando a una mayor exclusi\u00f3n y agresi\u00f3n hacia estos grupos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo de c\u00f3mo las redes sociales dan paso a la formaci\u00f3n y refuerzo de din\u00e1micas y estructuras sociales de lo que es correcto y normal se ve en lo planteado por Blanco Ruiz (2014), quien indica que el uso de las redes sociales no solo posee implicaciones en la comunicaci\u00f3n, sino que igualmente afecta las relaciones que se forman en relaci\u00f3n con el g\u00e9nero, la sexualidad y la identidad. Esta autora destaca c\u00f3mo, a trav\u00e9s de estas plataformas, se implementan sistemas de control en la pareja que son invisibles para los adolescentes y que, adem\u00e1s, son vistos como una expresi\u00f3n de afecto (Blanco Ruiz, 2014). Esta din\u00e1mica ilustra un modo espec\u00edfico de violencia de g\u00e9nero en l\u00ednea que, al ser normalizado bajo la apariencia de afecto o preocupaci\u00f3n, contribuye a la desensibilizaci\u00f3n y normalizaci\u00f3n de este tipo de din\u00e1micas y dificulta su identificaci\u00f3n para quienes la observan y quienes observan la violencia y para quienes la viven.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, tambi\u00e9n se busca identificar los factores sociales, culturales y familiares que inciden en la aceptaci\u00f3n de la violencia en conjunto con los factores tecnol\u00f3gicos, lo cual se se entrelaza con la idea de que la realidad social y las personas se moldean mutuamente, siendo tanto el entorno como cada persona con quien interact\u00faa el individuo un agente que construye y confirma la realidad social en el que el individuo est\u00e1 inserto (Berger y Luckmann, 1966\/2003), las tecnolog\u00edas digitales han pasado a ser un factor m\u00e1s del entorno cotidiano del individuo que act\u00faa en conjunto con los otros factores, no existe aislado de estos, sino que tambi\u00e9n participa en este moldeado mutuo. Esto contextualiza a la normalizaci\u00f3n de la violencia en redes sociales como un fen\u00f3meno que no es \u00fanicamente digital, siendo sino un proceso complejo influenciado por las estructuras sociales preexistentes y las interacciones cotidianas de los j\u00f3venes, y tambi\u00e9n por su parte influenciando a ambos, pudiendo bajo este entendimiento prestar especial atenci\u00f3n en c\u00f3mo las particularidades culturales, sociales y familiares conviven con estos medios y sus din\u00e1micas de normalizaci\u00f3n de violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tecnolog\u00edas digitales, al ser plataformas de consumo cultural masivo, se convierten en un veh\u00edculo para la internalizaci\u00f3n de mensajes violentos que se originan en el contexto social, cultural y familiar. Bajo una mirada latinoamericana, y a falta de estudios enfocados en el caso chileno, en \u201cNormalizaci\u00f3n de la violencia en redes sociales: Un estudio de casos con adolescentes costarricenses\u201d, Garc\u00eda Mart\u00ednez et al. (2024) sugieren que la exposici\u00f3n a esta violencia en el entorno digital &#8220;puede ser percibida de forma normal o no darse cuenta de la gravedad del problema&#8221; (Garc\u00eda Mart\u00ednez et al., 2024, p. 2). Esta percepci\u00f3n de normalidad es un claro indicio de la desensibilizaci\u00f3n y resalta c\u00f3mo los factores tecnol\u00f3gicos, al facilitar la exposici\u00f3n constante, exacerban la aceptaci\u00f3n de la violencia influenciada por los entornos sociales, culturales y familiares preexistentes. Este estudio es crucial para el tercer objetivo espec\u00edfico, ya que ofrece una valiosa perspectiva regional sobre c\u00f3mo la interacci\u00f3n de factores tecnol\u00f3gicos, sociales, culturales y familiares contribuye a la normalizaci\u00f3n de la violencia, proveyendo un marco comparativo al caso chileno, dando pie para investigar estos mismos factores en Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, la normalizaci\u00f3n de la violencia en redes sociales entre adolescentes chilenos es un fen\u00f3meno multidimensional que requiere una comprensi\u00f3n profunda de c\u00f3mo las tecnolog\u00edas digitales, en conjunto con procesos psicosociales y la interacci\u00f3n de factores sociales, culturales y familiares, influyen en la percepci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de conductas violentas. Este marco te\u00f3rico sienta las bases para abordar los objetivos de la investigaci\u00f3n, permitiendo reconocer la representaci\u00f3n y difusi\u00f3n de la violencia en el entorno digital chileno, identificar las tipolog\u00edas que afectan de especial manera a comunidades marginadas y vulnerables, y determinar los factores que inciden en la aceptaci\u00f3n de la violencia en l\u00ednea. Esta comprensi\u00f3n es fundamental para el desarrollo de estrategias de prevenci\u00f3n y concientizaci\u00f3n que permitan a los adolescentes navegar de manera segura en el entorno digital y resistir la normalizaci\u00f3n de conductas perjudiciales, el entendimiento de c\u00f3mo funciona la normalizaci\u00f3n de la violencia y c\u00f3mo afecta a los j\u00f3venes adem\u00e1s puede permitir acercarnos a lineamientos sobre c\u00f3mo la legislaci\u00f3n, los gobiernos locales, los centros educativos y los mismos administradores de medios digitales donde esta violencia se reproduce, pueden colaborar en su mitigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bandura, A. (1977). <em>Social learning theory<\/em>. Prentice Hall.<\/p>\n\n\n\n<p>Berger, P., &amp; Luckmann, T. (2003). <em>La construcci\u00f3n social de la realidad<\/em>. (S. Zuleta, Trans.). Amorrortu. (Obra original publicada en 1966).<\/p>\n\n\n\n<p>Blanco Ruiz, M. \u00c1. (2014). Implicaciones del uso de las redes sociales en el aumento de la violencia de g\u00e9nero en adolescentes. <em>Comunicaci\u00f3n y Medios<\/em>, (30), 124\u2013141.<\/p>\n\n\n\n<p>Costas, M. E. (s.f.). <em>Representaciones sociales.<\/em> Universidad Nacional de Tucum\u00e1n, Facultad de Filosof\u00eda y Letras.<\/p>\n\n\n\n<p>Flores, P., &amp; Browne, R. (2017). J\u00f3venes y patriarcado en la sociedad TIC: Una reflexi\u00f3n desde la violencia simb\u00f3lica de g\u00e9nero en redes sociales. <em>Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ni\u00f1ez y Juventud<\/em>, <em>15<\/em>(1), 147\u2013160.<\/p>\n\n\n\n<p>Funk, J. B., Baldacci, H. B., Pasold, T., &amp; Baumgardner, J. (2004). Violence exposure in real life, video games, television, movies, and the Internet: Is there desensitization? <em>Journal of Adolescence, 27<\/em>, 23\u201339.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Mart\u00ednez, J. A., Casta\u00f1o Benavides, A., Herra Chaves, M., Villalobos Zamora, N., &amp; Fallas Vargas, M. A. (2024). Normalizaci\u00f3n de la violencia en redes sociales: Un estudio de casos con adolescentes costarricenses. <em>CPU-e, Revista de Investigaci\u00f3n Educativa<\/em>, <em>0<\/em>(38), 1\u201325. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.25009\/cpue.v0i38.2864\">https:\/\/doi.org\/10.25009\/cpue.v0i38.2864<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Goffman, E. (2006). <em>Estigma. La identidad deteriorada.<\/em> (L. Guinsberg, Trans.). Amorrortu. (Obra original publicada en 1963).<\/p>\n\n\n\n<p>Tajfel, H., &amp; Turner, J. C. (1979). An integrative theory of intergroup conflict. <em>Advances in Experimental Social Psychology, 13<\/em>, 47\u201379.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como se ha mencionado anteriormente la violencia ha experimentado una serie de transformaciones, diversific\u00e1ndose y expandi\u00e9ndose, especialmente entre los j\u00f3venes. En este contexto, las tecnolog\u00edas digitales han emergido como espacios claves de reproducci\u00f3n, representaci\u00f3n y normalizaci\u00f3n de pr\u00e1cticas violentas. Desde una perspectiva psicosocial, es necesario comprender c\u00f3mo estos espacios no solo son utilizados para difundir&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":367,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"everybody","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[43,13,24,23],"tags":[],"coauthors":[44],"class_list":["post-295","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-_redes-sociales-y-normalizacion-de-la-violencia","category-amparo-arratia","category-matilde-gonzalez","category-millaray-ortega"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/articles-70370_foto_marquesina.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=295"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":296,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/295\/revisions\/296"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/media\/367"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=295"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=295"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=295"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=295"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}