{"id":375,"date":"2025-06-30T17:44:21","date_gmt":"2025-06-30T21:44:21","guid":{"rendered":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/?p=375"},"modified":"2025-06-30T17:47:52","modified_gmt":"2025-06-30T21:47:52","slug":"discusion-y-analisis-la-influencia-de-las-redes-sociales-en-la-normalizacion-de-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/2025\/06\/30\/discusion-y-analisis-la-influencia-de-las-redes-sociales-en-la-normalizacion-de-la-violencia\/","title":{"rendered":"Discusi\u00f3n y An\u00e1lisis: La influencia de las redes sociales en la normalizaci\u00f3n de la violencia."},"content":{"rendered":"\n<p>En base a los antecedentes presentados anteriormente, se se\u00f1ala que la normalizaci\u00f3n de la violencia entre los j\u00f3venes de Chile es un fen\u00f3meno complejo que se construye y reproduce en diversos niveles, en especial debido al uso de las tecnolog\u00edas digitales, como lo son las redes sociales, las cuales no solo son medios de comunicaci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n se han convertido en espacios de interacci\u00f3n simb\u00f3lica, construcci\u00f3n identitaria y validaci\u00f3n social. Debido a esto, se hace necesario analizar el rol que cumplen las tecnolog\u00edas digitales en la naturalizaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de violencia en sus distintas formas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se entiende que la violencia no puede ser limitada a actos individuales, sino que est\u00e1 condicionada por las estructuras sociales, culturales y comunicacionales, los cuales modelan el comportamiento, percepci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de ciertos actos. Donde las tecnolog\u00edas digitales act\u00faan como agentes socializadores, en el cual los j\u00f3venes observan, reproducen y validan comportamientos violentos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, la teor\u00eda del aprendizaje social de Bandura (1977) es fundamental, debido a que explica que las personas no solo aprenden a trav\u00e9s de la experiencia sino que tambi\u00e9n al observar e imitar a los otros, bajo esta teor\u00eda se puede explicar c\u00f3mo los j\u00f3venes internalizan conductas violentas mediante la observaci\u00f3n e imitaci\u00f3n de ejemplos que est\u00e1n presentes en las diversas plataformas digitales. Debido a la alta capacidad de la redes sociales para difundir contenidos de forma r\u00e1pida y generar comunidades, act\u00faan como agentes que aumenta la exposici\u00f3n de los j\u00f3venes a conductas violentas\/agresivas, que muchas veces est\u00e1n presentes de forma discreta, en cual frecuentemente se disfrazan de humor o entretenimiento, lo que facilita que este tipo de conductas sean \u201cdesensibilizadas\u201d, es decir, no se vean como agresivas, si no como conductas normales e inocuas.<\/p>\n\n\n\n<p>La desensibilizaci\u00f3n colectiva produce una brecha entre la violencia real y su percepci\u00f3n simb\u00f3lica, es decir, dificulta la diferenciaci\u00f3n de lo que es realmente violento, ejemplo de esto es el como insultos, amenazas, agresiones y\/o bromas en los establecimiento escolares (o sus entornos) se pueden utilizar como entretenimiento en las distintas plataformas digitales, siendo as\u00ed las tecnolog\u00edas digitales utilizadas como herramienta que ayuda en el proceso de la normalizaci\u00f3n de la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso de desensibilizaci\u00f3n no es algo simple e instant\u00e1neo, ya que seg\u00fan estudios como los de Funk et al. (2004), se necesita estar expuesto reiteradas veces al est\u00edmulo, en este contexto a la violencia, lo cual al estar presente de manera constante en la las tecnolog\u00edas digitales, disminuye la percepci\u00f3n del da\u00f1o y la gravedad de estas conductas, haciendo que estas pr\u00e1cticas sean normalizadas dentro de la sociedad, especialmente en los j\u00f3venes. En el contexto chileno existen desigualdades sociales significativas y grandes tensiones hist\u00f3ricas, algunas por el legado dejado por la dictadura y&nbsp; las desigualdades sociales que han marcado de manera significativa la relaciones en la sociedad, lo que hace que la normalizaci\u00f3n de la violencia sea m\u00e1s grave, al transformar las pr\u00e1cticas violentas en acciones socialmente aceptadas para ser utilizadas en diversos \u00e1mbitos, como lo pueden ser la resoluciones de conflictos y la construcci\u00f3n de la identidad social. Esto se puede relacionar a la teor\u00eda de la identidad social propuesta por Tajfel y Turner (1979), la cual propone que el sentido de pertenencia influye en la adopci\u00f3n de normas y comportamientos que justifican la violencia como forma de confirmaci\u00f3n de pertenencia a cierto grupo y como herramienta para la conservaci\u00f3n de su posici\u00f3n en este, la violencia entonces pasa a formar parte de la identidad misma de los j\u00f3venes, a formar parte de su posici\u00f3n social, de sus relaciones, y de los grupos sociales a los que pertenece o busca pertenecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos grupos sociales son en parte inseparables del legado que la dictadura ha dejado en Chile, legado que divide a los j\u00f3venes y los inserta en c\u00edrculos de normalizaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de violencia, las divisiones sociales que dej\u00f3 nuestra historia entre grupos e ideas pol\u00edticas han dejado abierto el camino a la proliferaci\u00f3n de entrada a ideolog\u00edas de extrema derecha en j\u00f3venes, tanto en foros de nicho como en las redes sociales masivas, donde se comparte humor, desinformaci\u00f3n y propaganda pol\u00edtica que corresponde a una visi\u00f3n derechizada del mundo, estas juventudes pasan a ser parte de la derecha alternativa conocido como movimiento \u201cAlt-right\u201d, y es dentro de esta comunidad que im\u00e1genes y narrativas violentas son transformadas lentamente en normales. Esta normalizaci\u00f3n ha dado paso a muestras extremas de violencia en otras partes del mundo, ha llevado a acoso masivo hac\u00eda individuos espec\u00edficos, y en casos extremos,&nbsp; la perpetraci\u00f3n de actos de violencia masiva, como tiroteos (Munn, 2019). Las divisiones sociales que dej\u00f3 este suceso entre grupos pol\u00edticos, \u00e9tnicos y socioecon\u00f3micos persisten y se reconfiguran en los espacios digitales, esto crea un terreno f\u00e9rtil para la formaci\u00f3n de grupos identitarios en l\u00ednea que pueden legitimar o incluso glorificar comportamientos violentos, y, en la b\u00fasqueda de j\u00f3venes a pertenecer a ellos, tambi\u00e9n terminan internalizandolos.<\/p>\n\n\n\n<p>A este punto, es necesario integrar la perspectiva de Berger y Luckmann (1966\/2003) en relaci\u00f3n a la construcci\u00f3n social de la realidad. Ambos hablan de que la realidad no est\u00e1 dada, no es inmutable, es en cambio una construcci\u00f3n intersubjetiva que se produce y reproduce por medio de la interacci\u00f3n social. S\u00ed hablamos de tecnolog\u00edas digitales, observamos c\u00f3mo esta interacci\u00f3n se ve ampliada y acelerada. Las redes sociales no son ni sirven simplemente como un medio por el cual podemos comunicarnos y enviar mensajes, resultan espacios donde los j\u00f3venes finalmente construyen realidades, desde ah\u00ed entienden el mundo y lo transforman, se comparten verdades ampliamente adoptadas y se dictan normas a seguir, adem\u00e1s de que en su funci\u00f3n de masificadoras de informaci\u00f3n y el conocimiento, pueden participar activamente en la objetivaci\u00f3n de la realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La naturalizaci\u00f3n de la violencia ocurre una vez que los j\u00f3venes, expuestos a estas ideas y vi\u00e9ndose invitados a participar, internalizan estas representaciones como parte de un sentido com\u00fan. No es irracional pensar que la velocidad con la que se viralizan y se difunden estos contenidos toma cartas en el asunto, esta puede dificultar la capacidad de reflexi\u00f3n cr\u00edtica en los j\u00f3venes y llevarlos a establecer la creencia de que la violencia es una respuesta leg\u00edtima en ciertas situaciones, a veces demasiado cotidianas, como si la violencia fuera innata de las interacciones sociales, y por qu\u00e9 no, del ser humano, sobre todo en la resoluci\u00f3n de conflictos o en la reafirmaci\u00f3n identitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra particularidad del caso chileno, como fue mencionado anteriormente, es el de amplias desigualdades sociales, estando en un pa\u00eds donde el 10% m\u00e1s rico de la sociedad gana 27 veces m\u00e1s que el 10% m\u00e1s pobre (OCDE, 2021). Esto ha dado paso a culturas divinidades en torno a estas desigualdades, en sectores m\u00e1s ricos existen situaciones de acoso masivo sin mayor control del ambiente que los rodea, donde palabras violentas se transforman en la norma, como es el caso de Katy Winter, estudiante del prestigioso establecimiento educacional Nido de \u00c1guilas (Alonso, 2018). Por otro lado, los sectores m\u00e1s pobres reproducen im\u00e1genes de criminalidad y violencia por medio de las redes sociales, se normalizan im\u00e1genes y lenguajes que corresponden a la narcocultura, glorificando el uso de armas, de pr\u00e1cticas violentas que van de la mano con aquellas delictuales, como puede verse en controvertidos casos donde se ha detenido a participantes de bandas criminales luego de que ellos grabaron y publicaron la comisi\u00f3n de delitos (T13, 2024). Por medio de la divulgaci\u00f3n de im\u00e1genes de la comisi\u00f3n de delitos estos entran en el proceso de normalizaci\u00f3n, y quienes se encuentran dentro de estos c\u00edrculos pasan a ver estas pr\u00e1cticas como normales e incluso deseadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa misma l\u00ednea, sabemos entonces que estos contenidos agresivos en el entorno digital pueden llevar a una \u201cdesensibilizaci\u00f3n cultural\u201d, un concepto que no se limita a la individualidad, sino que alude a c\u00f3mo de manera colectiva o a un grupo le puede afectar esta problem\u00e1tica, c\u00f3mo pueden llegar a perder la sensibilidad ante el da\u00f1o y la agresividad, ya sea f\u00edsica, mental o emocional, abarcando cualquier tipo de violencia. De acuerdo a Moscovici (1984) y Jodelet (1986) (citadas en Costas, s.f) las representaciones sociales de la violencia son construidas y compartidas dentro de estos grupos en l\u00ednea, transformando la idea y concepci\u00f3n de lo que es violento. Esta aproximaci\u00f3n se conecta con nuestro primer objetivo espec\u00edfico: reconocer c\u00f3mo la violencia es representada y difundida en las tecnolog\u00edas utilizadas por los j\u00f3venes en Chile. Flores y Browne (2017) se\u00f1alan que el uso de las tecnolog\u00edas digitales por las nuevas generaciones chilenas no solo reconfigura sus procesos identitarios, sino tambi\u00e9n sus paradigmas racionales, significando que la violencia es masificada o invisibilizada por las din\u00e1micas de estas plataformas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se relaciona con nuestro segundo objetivo, que se refiere al an\u00e1lisis de los modos espec\u00edficos de violencia en redes sociales hacia comunidades marginadas y especialmente vulnerables. Para explicarlo debemos entender la teor\u00eda del estigma de Goffman (1963\/2006) y que las redes sociales, al ofrecer espacios que dan paso a la difusi\u00f3n masiva de contenido, tienen en sus manos el poder de calificar a ciertos individuos como \u201canormales\u201d o \u201cdesacreditados\u201d como dir\u00eda Goffman. Por lo tanto, la violencia digital termina por perpetuar el estigma, y por a\u00f1adidura, aumentar la discriminaci\u00f3n y violencia simb\u00f3lica contra grupos marginalizados, como mujeres, ni\u00f1os, tercera edad, la comunidad LGBTQIA+, personas racializadas, etc, as\u00ed lo indica la Unidad de G\u00e9nero y Participaci\u00f3n Ciudadana (2023) tras la realizaci\u00f3n de una encuenta ciudadana sobre violencia digital donde el 38.2% de personas LGBTQIA+ declar\u00f3 haber recibido acoso cibern\u00e9tico, as\u00ed como un 41% de ni\u00f1as y adolescentes entre los 15 y 18 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, para nuestro tercer objetivo que trata de identificar factores sociales, culturales y familiares que influyen en la adopci\u00f3n de la violencia en el contexto de los factores tecnol\u00f3gicos, la idea principal de Berger y Luckman (1966\/2003) se fortalece para que la realidad social y las personas se formen mutuamente. La tecnolog\u00eda digital no funciona al vac\u00edo; Est\u00e1n integrados como otro factor en el entorno diario de un individuo que interact\u00faa y est\u00e1 influenciado por las estructuras sociales existentes y la interacci\u00f3n diaria entre los j\u00f3venes. Los factores culturales, sociales y familiares, como las desigualdades sociales prolongadas en Chile y sus tensiones hist\u00f3ricas, est\u00e1n interconectados con efectos violentos del contenido. Seg\u00fan Garc\u00eda Mart\u00ednez et al. (2024) la normalizaci\u00f3n de la violencia en las redes sociales en Costa Rica muestra que los efectos digitales pueden conducir a la violencia como &#8220;normal o desconocido de la gravedad del problema&#8221;. Aunque este estudio se centra en Costa Rica, proporciona un valioso marco comparativo y enfatiza c\u00f3mo la interacci\u00f3n entre la tecnolog\u00eda, los factores sociales, culturales y familiares contribuye a la desensibilizaci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de la violencia, lo que justifica completamente la misma prueba de factor en el contexto de Chile. Las plataformas de consumo cultural masivas, que son un medio de internalizaci\u00f3n de mensajes violentos, resultan de estos contextos, consolidan el ciclo de normalizaci\u00f3n que requiere un an\u00e1lisis profundo y contextualizado.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera podemos decir que la normalizaci\u00f3n de la violencia de los j\u00f3venes en Chile debe comprenderse como el resultado de diversos factores complejos entrelazados entre s\u00ed, donde las tecnolog\u00edas digitales tienen un rol esencial en la formaci\u00f3n de grupos sociales, identidad y comportamiento entre ellos. Las redes sociales no s\u00f3lo reflejan pr\u00e1cticas violentas sino que participan activamente en su resignificaci\u00f3n, generando marcos donde la violencia es aceptable, invisible e incluso deseable, y es por esto que cualquier acci\u00f3n que quiere disminuir la violencia entre j\u00f3venes debe tener en cuenta los medios digitales como un factor tangible e inseparable de esta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Referencias&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Alonso, N. (7 de noviembre de 2018). El tormento de Katherine Winter: Amigos y compa\u00f1eros relatan sus \u00faltimos meses. <em>The Clinic. <\/em><a href=\"https:\/\/www.theclinic.cl\/2018\/11\/07\/el-tormento-de-katherine-winter-amigos-y-companeros-relatan-sus-ultimos-meses\/\">https:\/\/www.theclinic.cl\/2018\/11\/07\/el-tormento-de-katherine-winter-amigos-y-companeros-relatan-sus-ultimos-meses\/<\/a>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Bandura, A. (1977). <em>Social learning theory<\/em>. Prentice Hall.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Berger, P., y Luckmann, T. (2003). <em>La construcci\u00f3n social de la realidad.<\/em> (S. Zuleta, Trad.). Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1966).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Costas, M. E. (s.f.).<em> Representaciones sociales<\/em>. Universidad Nacional de Tucum\u00e1n, Facultad de Filosof\u00eda y Letras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Flores, P., y Browne, R. (2017). J\u00f3venes y patriarcado en la sociedad TIC: Una reflexi\u00f3n desde la violencia simb\u00f3lica de g\u00e9nero en redes sociales. <em>Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ni\u00f1ez y Juventud<\/em>, 15(1), 147\u2013160.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Funk, J. B., Baldacci, H. B., Pasold, T., y Baumgardner, J. (2004). Violence exposure in real life, video games, television, movies, and the Internet: Is there desensitization?. <em>Journal of Adolescence, 27<\/em>, 23\u201339.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Garc\u00eda Mart\u00ednez, J. A., Casta\u00f1o Benavides, A., Herra Chaves, M., Villalobos Zamora, N., y Fallas Vargas, M. A. (2024). Normalizaci\u00f3n de la violencia en redes sociales: Un estudio de casos con adolescentes costarricenses. <em>CPU-e<\/em>, <em>Revista de Investigaci\u00f3n Educativa<\/em>, (38), 1\u201325. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.25009\/cpue.v0i38.2864\">https:\/\/doi.org\/10.25009\/cpue.v0i38.2864<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Goffman, E. (2006). Estigma. <em>La identidad deteriorada<\/em>. (L. Guinsberg, Trad.). Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1963).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Munn, L. (2019). Alt-right pipeline: Individual journeys to extremism online.<em> First Monday, 24(<\/em>6). <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5210\/fm.v24i6.10108\">https:\/\/doi.org\/10.5210\/fm.v24i6.10108<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">OCDE (2021), <em>Estudios econ\u00f3micos de la OCDE: Chile 2021<\/em> , Publicaciones de la OCDE, Par\u00eds, <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1787\/79b39420-en\">https:\/\/doi.org\/10.1787\/79b39420-en<\/a>&nbsp; .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">T13. (10 de julio de 2024). Grababan antes a sus v\u00edctimas: Carabineros detuvo a banda que exhib\u00eda sus delitos mediante redes sociales.&nbsp; <em>T13. <\/em><a href=\"https:\/\/www.t13.cl\/amp\/noticia\/nacional\/carabineros-detuvo-banda-exhibia-sus-delitos-mediante-redes-sociales-10-7-2024\">https:\/\/www.t13.cl\/amp\/noticia\/nacional\/carabineros-detuvo-banda-exhibia-sus-delitos-mediante-redes-sociales-10-7-2024<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Tajfel, H., y Turner, J. C. (1979). An integrative theory of intergroup conflict. <em>Advances in Experimental Social Psychology, 13<\/em>, 47\u201379.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Unidad de G\u00e9nero y Participaci\u00f3n Ciudadana. (2023). <em>Resultados Consulta Ciudadana Virtual sobre Violencia Digital<\/em>. Subsecretar\u00eda del Interior.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En base a los antecedentes presentados anteriormente, se se\u00f1ala que la normalizaci\u00f3n de la violencia entre los j\u00f3venes de Chile es un fen\u00f3meno complejo que se construye y reproduce en diversos niveles, en especial debido al uso de las tecnolog\u00edas digitales, como lo son las redes sociales, las cuales no solo son medios de comunicaci\u00f3n,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":376,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[43,13,24,23],"tags":[],"coauthors":[41],"class_list":["post-375","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-_redes-sociales-y-normalizacion-de-la-violencia","category-amparo-arratia","category-matilde-gonzalez","category-millaray-ortega"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/pexels-ron-lach-9786304-scaled.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=375"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":379,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/375\/revisions\/379"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/media\/376"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=375"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}