{"id":382,"date":"2025-07-06T21:21:20","date_gmt":"2025-07-07T01:21:20","guid":{"rendered":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/?p=382"},"modified":"2025-07-07T12:37:29","modified_gmt":"2025-07-07T16:37:29","slug":"discusion-y-analisis-discursos-de-odio-y-exclusion-en-entornos-virtuales-la-comunidad-lgbtq-en-las-redes-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agencements.net\/psicologia-social-i-2025\/2025\/07\/06\/discusion-y-analisis-discursos-de-odio-y-exclusion-en-entornos-virtuales-la-comunidad-lgbtq-en-las-redes-sociales\/","title":{"rendered":"Discusi\u00f3n y an\u00e1lisis: Discursos de odio y exclusi\u00f3n en entornos virtuales: la comunidad LGBTQ+ en las redes sociales"},"content":{"rendered":"\n<p>A medida que hemos avanzado en la investigaci\u00f3n sobre el aumento de los discursos de odio dirigidos hacia la comunidad LGBTQIA+ en redes sociales, nos hemos ido dando cuenta de que este problema no se puede ver s\u00f3lo como \u201cuna serie de agresiones individuales y casuales\u201d. Detr\u00e1s de cada comentario o mensaje homof\u00f3bico, de cada meme transf\u00f3bico o cada &#8220;broma&#8221; con sesgo de g\u00e9nero, se esconden estructuras sociales complejas que han aprendido a funcionar en el entorno digital con total normalidad y se han hecho su propio espacio (las mal llamadas \u201copiniones\u201d). Lo que antes se dec\u00eda en voz baja o se manten\u00eda en privado, ahora puede circular libremente en las redes sociales con total normalidad y aprendiendo a huir de las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno nos obliga a pensar de manera m\u00e1s profunda y estructural. No estamos ante simples casos de \u201clibertad de expresi\u00f3n\u201d, sino ante una forma de violencia que se adapta a los lenguajes y l\u00f3gicas de la tecnolog\u00eda digital. Lo m\u00e1s preocupante es c\u00f3mo esa violencia se disfraza de humor, de debate, de opini\u00f3n personal. Se camufla en la cotidianidad, volvi\u00e9ndose casi invisible y, por tanto, m\u00e1s peligrosa. Cuando se trivializa el odio, se refuerzan estereotipos que ya existen, se legitima la marginaci\u00f3n de cuerpos e identidades disidentes, y se perpet\u00faa la idea de que lo diverso es algo que debe ser corregido o silenciado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cifras que entregan organizaciones como el Movilh (2023, 2024) y LLYC (2023) son alarmantes y significan tambi\u00e9n que no solo ha aumentado la cantidad de violencia digital contra personas LGBTQIA+, sino tambi\u00e9n la sensaci\u00f3n de impunidad. El dato que m\u00e1s nos impact\u00f3 fue que solo un 4,3% de los casos de discriminaci\u00f3n son denunciados (Movilh, 2021). Lo que indica que la gran mayor\u00eda simplemente prefiere hacer silencio. \u00bfPor qu\u00e9? Lo m\u00e1s razonable y probable es porque sienten que no vale realmente la pena ya que nadie har\u00e1 nada al respecto. Esta desconfianza hacia el sistema, junto con la normalizaci\u00f3n de la violencia, hace que muchos terminen creyendo que es mejor soportar, no entrar a discutir e ignorar esta discriminaci\u00f3n que exponerse a\u00fan m\u00e1s a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, se vuelve necesario entender que la violencia digital no opera de forma aislada, sino que se enmarca dentro de una cultura estructuralmente desigual que sigue jerarquizando las identidades. Cuando las instituciones no responden, o responden tarde y mal, se est\u00e1 enviando un mensaje t\u00e1cito de que esas vidas no merecen la misma protecci\u00f3n. Esto refuerza lo que Bourdieu (1999) define como \u201cviolencia simb\u00f3lica\u201d, es decir, aquella forma de dominaci\u00f3n que act\u00faa a trav\u00e9s de lo aparentemente normal, de lo no cuestionado, de lo que se acepta sin m\u00e1s porque parece \u201cnatural\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde lo te\u00f3rico, las ideas de Pierre Bourdieu sobre la &#8220;violencia simb\u00f3lica&#8221; (1999) nos ayudaron a comprender que esta violencia no requiere de gritos o golpes para lograr hacer un da\u00f1o real. Sino que se manifiesta en gestos peque\u00f1os, discursos o incluso el guardar silencio, reforzando as\u00ed la idea err\u00f3nea de que algunas identidades valen m\u00e1s que otras. En redes sociales esto es cosa de todos los d\u00edas: publicaciones burl\u00e1ndose de lo &#8220;no normativo&#8221;, comentarios que &#8220;opinan&#8221; desde el prejuicio y algoritmos que amplifican lo que genera m\u00e1s reacciones, aunque eso signifique da\u00f1ar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta naturalizaci\u00f3n de lo violento se hace especialmente peligrosa cuando se disfraza de cultura popular o se presenta como contenido \u201cligero\u201d. Un ejemplo son los memes transf\u00f3bicos o las bromas sobre personas no binarias que circulan ampliamente en redes como TikTok, Instagram o X (antes Twitter). Su circulaci\u00f3n masiva no solo hace re\u00edr a algunas audiencias, sino que contribuye a consolidar prejuicios, reforzar roles de g\u00e9nero r\u00edgidos y generar exclusi\u00f3n social hacia quienes escapan de la norma.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n nos pareci\u00f3 muy acertado leer a Judith Butler (2004), quien sostiene la idea de que el g\u00e9nero no se trata de algo fijo, sino que se va construyendo poco a poco. Esto implicar\u00eda que cuando alguien ataca a una persona por su expresi\u00f3n de g\u00e9nero o su orientaci\u00f3n, lo que est\u00e1 haciendo es intentar frenar esa construcci\u00f3n, decirle &#8220;eso que eres no tiene cabida aqu\u00ed&#8221;. En ese sentido, los discursos de odio no solo ofenden, sino que intentan borrar, invalidar, negar la posibilidad misma de ser.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, lo que est\u00e1 en juego no es simplemente la opini\u00f3n de alguien sobre \u201cc\u00f3mo deber\u00eda ser\u201d otra persona, sino la existencia misma de esa persona en los t\u00e9rminos que elige para s\u00ed. Esto es clave para comprender por qu\u00e9 los discursos de odio no son meras diferencias de opini\u00f3n, sino formas concretas de violencia. Atacar la identidad de alguien, ridiculizar su existencia o negar su legitimidad como ser humano, no puede considerarse libertad de expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra autora que destacamos para pensar este problema desde una mirada m\u00e1s amplia fue la abogada Kimberl\u00e9 Crenshaw (1989). Su concepto de interseccionalidad nos permite ver que no todas las personas pertenecientes al colectivo LGBTQIA+ viven las mismas violencias y dificultades. Es muy distinto el ser un joven cisg\u00e9nero gay de clase alta en la capital, que ser una mujer transg\u00e9nero mapuche viviendo en un territorio rural. Las violencias se cruzan y se intensifican dependiendo de otras variables como el origen \u00e9tnico, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica o la discapacidad. Esto nos hizo llegar a la idea de que cualquier propuesta de soluci\u00f3n debe y necesita s\u00ed o s\u00ed considerar estas diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva interseccional, tambi\u00e9n es posible entender que muchas veces las personas LGBTQIA+ no solo enfrentan discriminaci\u00f3n por su identidad sexual o de g\u00e9nero, sino tambi\u00e9n por otras dimensiones como la raza, la migraci\u00f3n, el capacitismo o la clase social. Esta combinaci\u00f3n de factores los ubica en una posici\u00f3n de vulnerabilidad m\u00faltiple frente al odio en redes. Por ejemplo, los discursos xen\u00f3fobos y homof\u00f3bicos se mezclan con frecuencia en espacios digitales, especialmente hacia migrantes LGBTQIA+ provenientes de pa\u00edses latinoamericanos o caribe\u00f1os. Las agresiones no se limitan a lo identitario, sino que se entrecruzan con estigmas hist\u00f3ricos y racistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto que nos llam\u00f3 la atenci\u00f3n es el papel de las plataformas digitales. La UNESCO (2021) se\u00f1ala que los algoritmos priorizan contenidos que generan emociones intensas como la rabia o la burla. Eso explica por qu\u00e9 muchas publicaciones que atacan a la diversidad se viralizan tan r\u00e1pido. No es porque sean ciertas o importantes, sino porque generan reacciones que alimentan el negocio de las redes. A ambos nos parece preocupante que el dise\u00f1o mismo de estas plataformas est\u00e9 contribuyendo a amplificar discursos de odio, y que no haya una regulaci\u00f3n clara al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Este modelo algor\u00edtmico, centrado en la maximizaci\u00f3n del tiempo de uso y la monetizaci\u00f3n del conflicto, favorece el contenido m\u00e1s pol\u00e9mico, m\u00e1s polarizante y m\u00e1s violento. Los discursos de odio, por tanto, no son una falla del sistema, sino una consecuencia l\u00f3gica de c\u00f3mo ese sistema est\u00e1 dise\u00f1ado. Esto representa un problema \u00e9tico que deber\u00eda ser abordado no solo desde la regulaci\u00f3n legal, sino tambi\u00e9n desde la responsabilidad corporativa de las plataformas tecnol\u00f3gicas. Mientras no haya mecanismos efectivos de moderaci\u00f3n, transparencia algor\u00edtmica y sanci\u00f3n, el da\u00f1o continuar\u00e1 y se agravar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es importante hablar del impacto que todo esto tiene en la salud mental. El ciberacoso, las microagresiones, los insultos p\u00fablicos&#8230; no son solo da\u00f1os simb\u00f3licos. La UNESCO (2021) y otros estudios muestran que estos ataques pueden generar ansiedad, depresi\u00f3n y hasta ideas suicidas. Nos cuesta pensar que haya gente que considere esto &#8220;libertad de expresi\u00f3n&#8221; cuando claramente est\u00e1 afectando la vida real de miles de personas.<\/p>\n\n\n\n<p>En especial entre j\u00f3venes LGBTQIA+, los efectos psicol\u00f3gicos del odio online son devastadores. Muchas veces no cuentan con redes de apoyo o recursos institucionales para afrontar la discriminaci\u00f3n. La violencia digital se traslada a la vida diaria en forma de retraimiento social, p\u00e9rdida de autoestima, miedo a mostrarse tal como se es, y en casos extremos, autolesiones o suicidio. Esto deber\u00eda bastar para comprender que el discurso de odio no es un simple desacuerdo pol\u00edtico o ideol\u00f3gico, sino un problema de salud p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>La CIDH (2020) ha sido clara al decir que ni los Estados ni las plataformas pueden seguir haci\u00e9ndose los desentendidos. Garantizar que internet sea un espacio inclusivo es una obligaci\u00f3n, no una opci\u00f3n. Pero la verdad es que las pol\u00edticas para prevenir el odio digital siguen siendo insuficientes. Muchas veces se aplican solo cuando ya es demasiado tarde, o cuando la presi\u00f3n medi\u00e1tica obliga a actuar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es fundamental que los marcos jur\u00eddicos nacionales e internacionales avancen en la definici\u00f3n y sanci\u00f3n del odio digital como una forma concreta de violencia. Asimismo, deben incluir medidas educativas, programas de sensibilizaci\u00f3n, apoyo psicol\u00f3gico a v\u00edctimas y participaci\u00f3n activa de la sociedad civil. Solo as\u00ed se podr\u00e1 construir un internet verdaderamente democr\u00e1tico e inclusivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como personas, como estudiantes y futuros psic\u00f3logos, creemos que nuestro rol tambi\u00e9n es darle visibilidad a estos mecanismos de exclusi\u00f3n y contribuir a que se entiendan como parte de una estructura m\u00e1s amplia. No basta con decir que &#8220;est\u00e1 mal&#8221; discriminar. Hay que entender por qu\u00e9 se sigue haciendo, qu\u00e9 lo permite, qui\u00e9nes se benefician de ello y c\u00f3mo y sobre todo qu\u00e9 consecuencias tiene para quienes lo sufren, para as\u00ed poder llegar a la ra\u00edz del problema, ayudar a la v\u00edctima y educar al victimario.<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos, adem\u00e1s, que la intervenci\u00f3n no debe ser solo reactiva, sino tambi\u00e9n preventiva. Eso implica generar m\u00e1s espacios de di\u00e1logo, reflexi\u00f3n y formaci\u00f3n, tanto en redes como fuera de ellas. Las universidades, por ejemplo, tienen un papel clave en fomentar la educaci\u00f3n en derechos humanos, diversidad e inclusi\u00f3n digital. No basta con responder al odio: hay que construir entornos donde ese odio no tenga lugar para crecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, creemos que tambi\u00e9n es importante mencionar las formas de resistencia que han surgido en estos mismos espacios digitales. Campa\u00f1as, hashtags, videos, ilustraciones, foros de apoyo&#8230; Muchas personas LGBTQIA+ est\u00e1n usando las redes para narrarse a s\u00ed mismas, para generar comunidad, para educar. No todo es violencia. Tambi\u00e9n hay agencia, creatividad y lucha. Y eso verdaderamente es esperanzador, pero sabemos que no es un trabajo ni f\u00e1cil ni r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas formas de resistencia tambi\u00e9n deben ser reconocidas como parte de una lucha por el derecho a existir con dignidad. No son simples actos de visibilizaci\u00f3n, sino estrategias de defensa ante un mundo que a\u00fan insiste en marginar lo que no se ajusta a sus normas. Reconocer estas pr\u00e1cticas es reconocer que, a pesar del odio, hay cuerpos que siguen hablando, que siguen creando, que siguen amando.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, el aumento de discursos de odio contra la comunidad LGBTQIA+ en redes sociales no es un problema aislado ni superficial. Es una expresi\u00f3n digital de violencias m\u00e1s profundas, sostenidas por estructuras de poder, desigualdad e ignorancia. Frente a esto, no basta con indignarse: es necesario actuar desde m\u00faltiples frentes \u2014acad\u00e9mico, legal, educativo, emocional\u2014 para desmontar el odio y promover una convivencia que no solo tolere la diversidad, sino que la celebre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>En la presente entrada se hizo uso de inteligencias artificiales para una optimizaci\u00f3n de la redacci\u00f3n, para generar una estructura de ensayo acad\u00e9mico y para organizar las ideas y las fuentes presentadas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Referencias<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bourdieu, P. (1999). <em>La dominaci\u00f3n masculina<\/em>. Anagrama.<\/p>\n\n\n\n<p>Butler, J. (2004). <em>Deshacer el g\u00e9nero<\/em>. Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>CIDH. (2020). <em>Relator\u00eda Especial para la Libertad de Expresi\u00f3n: Est\u00e1ndares para una Internet libre, abierta e inclusiva<\/em>. Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos. https:\/\/www.oas.org\/es\/cidh\/expresion\/docs\/informes\/InternetESP.pdf<\/p>\n\n\n\n<p>Crenshaw, K. (1989). Demarginalizing the intersection of race and sex: A black feminist critique of antidiscrimination doctrine, feminist theory and antiracist politics. <em>University of Chicago Legal Forum<\/em>, 1989(1), 139\u2013167.<\/p>\n\n\n\n<p>LLYC. (2023). <em>Informe sobre el discurso de odio en redes sociales en Am\u00e9rica Latina<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Movilh. (2021). <em>Primer Estudio Estatal sobre Discriminaci\u00f3n en Chile<\/em>. Movimiento de Integraci\u00f3n y Liberaci\u00f3n Homosexual.<\/p>\n\n\n\n<p>Movilh. (2023). <em>Encuesta Nacional de la Diversidad Sexual y de G\u00e9nero<\/em>. Movimiento de Integraci\u00f3n y Liberaci\u00f3n Homosexual.<\/p>\n\n\n\n<p>Movilh. (2024). <em>Informe Anual de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual y de G\u00e9nero<\/em>. Movimiento de Integraci\u00f3n y Liberaci\u00f3n Homosexual.<\/p>\n\n\n\n<p>UNESCO. (2021). <em>Ciberacoso a personas LGBTI en Am\u00e9rica Latina y el Caribe: una mirada regional sobre violencia y discriminaci\u00f3n en entornos digitales<\/em>. https:\/\/unesdoc.unesco.org\/<\/p>\n\n\n\n<p>Universidad de Concepci\u00f3n. (2023). <em>Estudio sobre discursos de odio en redes sociales chilenas<\/em>. Facultad de Psicolog\u00eda, Universidad de Concepci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A medida que hemos avanzado en la investigaci\u00f3n sobre el aumento de los discursos de odio dirigidos hacia la comunidad LGBTQIA+ en redes sociales, nos hemos ido dando cuenta de que este problema no se puede ver s\u00f3lo como \u201cuna serie de agresiones individuales y casuales\u201d. 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